Cúspide desterrada para mis canarios.

El culpable de mis desequilibrios. Cómo la maldita alarma de madrugada; pesada y molesta. Así eres. Una carga contra el peso. Contra la frecuencia de este fascinado sueño del que no puedo despertar. ¿En que lio me habré metido?

Estos últimos días comencé a trabajar de turno completo. Trataba de alguna manera implantar de nuevo confianza en mí misma. Me daba frente al espejo una y una vez. Ni siquiera escuchaba a la gente. Olvide mis comidas. Pasaba catorce horas dentro de una oficina frente a un monitor que parecía haberse convertido en mi mejor amigo. Le cogía odio a mis dedos ensangrentados por culpa de los rollos de papel que se terminaban cada treinta minutos. Fotocopiaba como desquiciada. Si descansaba era solo para regresar a mi casa de noche. Caminaba tan deprisa que terminaba jodiendo mis tobillos. La gente como yo solía tener tanto maldito tiempo que ni siquiera sabía cuánto tenía en realidad. El jueguito de la mente ocupada parecía volverme más loca y yo parecía no darme cuenta.

Las cosas viejas me molestaban. Incluso mi habitación fría que desde hace tiempo dejo de parecerme tranquila. Las tazas de barro con flores marchitas. Él irritable goteo del piso de arriba. Llevaba catorce años viviendo en ese sitio y hasta ahora no podía soportar otra noche más ahí metida. No hablare de mis sueños en blanco. Ahora mismo no se dé que lado va mi reloj. Si es qué hay por ahí alguna persona que hable de esto no se le escucha. Yo no puedo evitarlo. No sé qué otra cosa hacer. Sentirte tan lejos me mantenía tranquila. Las calles, los bares, el viento dorado por el que iba. Llegaba a mi casa y solo escribía. Escribía cualquier cosa. Me resulta fácil ser yo mi propio juez y más cuando no eres una estrella de Hollywood esclavizada. Buenos y malos días. Los terminaba curando con una botella de vino acompañada de Nocturne op.9 de Chopin sonando desde la azotea.

El majestuoso se implantaba en mis huesos sin detenerse. Mi alma siempre lo agradecía.

Una se abastece de eso. Crea su propio espacio y ata bien las cintas de sus zapatos. Así me enseñaste. A salir despavorida y ahogada de cualquier amor que quisiera envolverme. Me quedo con eso, con los sentidos desgarradores de cada madrugada. Con las treinta y siete cartas aun frente a mi televisor sin abrir. Sin enfermar a mis vecinos con los estallidos de las botellas de vino vacías cayendo desde el segundo piso. Mi viejo acto de cobardía para no ser escuchada llorar entre los pasillos.

Extraño a mis canarios. No puedo negarlo. Tal vez sea solo eso. No estoy enrollada en ninguna depresión. Son solo días malos. Carajo. Eso es todo.

Iré de nuevo a la tienda de mascotas con gran alboroto. Me llevaré los más coloridos y cantores americanos que jamás haya visto.

Celebrare con ellos de nuevo su vida cada amanecer. Les recitaré mi poema favorito: «Cass, la chica más guapa de la ciudad» Una y otra vez. Porqué de eso si no se podrán escapar.

Te lo ruego. Nada de mensajes y llamadas telefónicas a media noche. Tampoco cartas mortíferas en mi buzón. Nada podrá cambiar esta decisión.

Un Ángel sin gusto.

Me levanté en seco con mil suspiros a regadientes. Ocurre algo malo conmigo de nuevo pero en lugar de quedarme sentada pensando en cómo arreglarlo, prepare mi ropa y me marche. Calcetines largos, seguidos de camisetas de cuadros, ese era siempre mi equipaje directo al escape, sin que nada me detuviera.

Perdón si eh dejado de escribir estos últimos días, lo más seguro sea que pienses que ha sido porque mi estado mejoro como suele serlo cada vez que te olvido, pero ni mis canarios han corrido con esa suerte, Bobby murió de un arañazo anoche, me dejo solo dos plumillas verdosas a orilla de su jaula para recordarlo. Eh cogido un resfriado terrible, tan terrible que disfruto la pesadez de mi estómago y como me dispara en seco a el retrete de mi baño para vomitar, quedarme ahí hace que me dé cuenta de como la vida gira bajo su propio eje podrido, nadie me tira de la palanca, no hay quien sostenga mi cuerpo caer, revuelta en mi propia mierda me va mejor que contagiar a los demás.

¡Viaje digno que me espera!

En fin, esto me ha tomado de muchas maneras, pero entre la más linda y sé que te sonara ridículo pero hay debilidades de las que se aferra mi deseo y se vuelven imposible dejar; Él es una. Y por eso es que eh venido, quisiera hablarte de él.

Comenzaré por contarte que no somos el uno para el otro, tampoco nos complace salir juntos como «pareja» y actuar en público alguna escena romántica de película… Y vaya que lo intentamos pero es que estamos muy fuera de eso, nuestro casi gran «amor» es tan sigiloso que nos ha llevado meses volver a encontrarnos, nos hemos comportado como tontos esperando ese «algo» que nos falta a sabiendas rotas que ninguno está dispuesto a dar, pero si a recibir. Eh de mencionar que fallamos también en eso. Probablemente estemos tan asustados que somos solo una droga reversible y a todos les parece gracioso.

Volver a transformar nuestra vida y ponerla sobre la mesa para que alguien la tome y la convierta en suya como polvo no es lo que queremos. ¿Quién carajo lo necesita de nuevo? Habrá habido un montón de errores a su lado estoy de acuerdo, todo bajo el maldito término de la posesión, de una hipócrita formalidad que ambos detestamos, una bonanza de paradigmas y porquería que solo nos conllevaron a vernos unas cuantas horas entre la oscuridad y a estremecernos en compañía. Solo eso me fue suficiente para comenzar a quererlo. Me va bien estar con él tengo que aceptarlo. Me enloquece su desprecio cuando me pongo tan pasional a su lado, y me toma con fuerza sin dejarme ir. Cada minuciosa muestra de calor que me da la siento en mi como un aleteó sobre mis mejillas. Me teme, y le temo. Nos quedamos dormidos como niños uno arriba del otro, le cubro su cuerpo desnudo y el cubre del mío. Mi divino, mi amor, mi consuelo. Quisiera despertar conciliando aún esto, pero solo callamos y corremos como animalitos en celo. Como desconocidos volvemos al mundo de nuevo.

Ayer por la noche me acurrucabas delicadamente sobre un velo de rosas, tú aroma me protegía, tus manos suaves me enloquecían. Hoy nos reservamos a saber de nosotros quien sabe hasta cuándo.. ¿Días? ¿Meses? No me duele, contigo no conozco el dolor, lo que duele es la pérdida constante de humanidad peleando por quien no podemos ser. Te quiero a toda hora, no sé qué tan mal suene eso, pero eres mi persona inolvidable favorita y no hay cura… La incompatibilidad emocional es un acto suicida, no dije que no estaba corriendo un riesgo contigo.

Disculpa en Godina.

Decidí dejar crecer las uñas de mis manos, aún siento las náuseas de querer arrancarlas en cada tranvía de malos recuerdos, me eh conmocionado con lo desconocido.. Sonrió de 9:00 a 12:00 pm con la capucha puesta y sin peinar, paso de largo por mi comida de el medio día.. De nuevo pan con mozzarella y papas fritas sin ningún remordimiento de culpa mía.

Apenas es viernes, mis uñas se ven cada vez más largas, comienzo a tener un poco de miedo. Miedo porque sobre la ducha no recuerdo quitar el tapón de salida, terminó bañada en sangre y mi piel se torna bajo un marrón bastante deprimente. Me siento equilibrada en una habitación minúscula.. Una condición desgastadora, algo corriente como mis atardeceres en el hospital cuidando de mí madre.

Eh comprendido que no escribo porque te amo, ni porque te extraño, si no por el buen medicamento nocturno que pude haber encontrado gracias a tí. La calentura por la que conduje mí cuerpo este par de años indagó por dejarme casi sin fuerza en la avenida de mí casa. Me seduzco a mí misma entre la oscuridad de mí cuarto esperando el temblor que provoca tú olvido, me curo con toques cerca de mí sexo. Una maravilla. Imagínense un tiempo atrás como yacía cansada, en un lecho de ropa, aveces tirada en un baño de agua fría, otras solamente mirando la ventana mientras tú te ibas, reconozco que debí tener uno de esos días lúcidos y torpes. Hoy solo sostengo mis pechos desnudos estrujando mí cama, voces de ángel sin vía, andan y vuelven como autobús de medio día.

Ramón, mi viejo suizo.

Son ya mis 22 años, me quedé hasta tarde como es costumbre, detuve la música de manecilla y me senté frente a el ordenador viejo. Procuré tranquilamente pensar en mis mejillas sangrando o en como carajo despertar sin que el abuelo me levanté con un torpe abrazo pidiendo que le sirva el desayuno directo a la cama; huevos revueltos rodeados de salchichas asadas ¡Ah! Sin olvidar que jamás duerme en casa a menos de que sea mi cumpleaños. Me encanta, su mísero amor por mí no podría venirme tan bien en estos días.. Extraño hasta el frío que se metía de aquellas persianas cuando aún vivías, cuando despertaba en calzoncillos y corrías a cantar “All i want” lleno de alegría. El abuelo sabe que te marchaste, quitó tú foto de la mesita de arriba el domingo pasado, pensó que no lo notaría pero escuché por toda la casa como peleaba contra Amadeus, su gato y unas tijeras que le impedían cortar por fin tú retrato. Fue muy gracioso. No sé qué haría si algún día su adorado olor a menta fresca con sudor no me acurrucara cada vez que lo necesito, bueno.. Creó que me follaria al corajudo Amadeus una y otra vez de la tristeza, luego me marcharia a escribir sobre mí infancia adornada en perlas entre comillas.

Pensandolo bien es más crudo de lo que parece y esque no fui lo suficientemente inteligente de llevar una nota con cada episodio de ella. De haber sido así sabría con exactitud si a los 13 años, subir a el piso más alto de mí casa, sentarme con bolsas de panecillos y botes de atún enlatado, para luego comerlos en menos de una hora era la mejor solución a todos mis complejos, no me detenía hasta sentir torpemente que había aumentado ya un kilogramo, pero lo hacía hasta que mis lágrimas llegaban a oídos de mí abuelo buscándome por toda la casa. Recuerdo como me tomaba una tarde entera mirando mis piernas frente a el espejo, todos jugaban menos yo, mi terror de caminar sobre el colegio, de pararme en clase, de usar pantalones cortos.. Siempre deseé que nadie lo notará.. Pero al contrario, parecía que mis ojos lo gritaban desesperadamente como si pudiera arrancarme un brazo frente a ellos. Al final todo terminaba en un dolor repulsivo, los millones de manoseos por parte de mí padre en todo mí cuerpo con la tonta excusa de supervisar las marcas de mis piernas a media noche parecía normal.. Está de más contarte que nunca terminaba solo ahí. Rezaba, suplicaba y callaba. No lo culpo a él, ni mucho menos me culpo a mí, no estoy segura sí pasado mañana vuelva a chillar porque algo salió mal de nuevo, es difícil encontrarme en un solo nivel como cualquier otro, pero ando y sonrió. Sonrió porque él abuelo manchó su corbata con el puré de papá de esta mañana y porque no pudo siquiera quitársela para echarse a dormir y roncar como nunca. Son 22 años y no cuento las ruinas que hay en mí corazón, no las oculto porqué no parecen tenerme miedo. A él veneno lo llamó soledad y me esta gustando.

Mis bellas espinas sobre el delantal han caído.


Le mande mi última cuartilla de media noche, era algo arrastrada y miserable. No lo hacia muy a menudo, prefiero quedarmelos yo, ser yo quien los juzgue y se tumbe de risa cuando al final del escrito me salgo del personaje y terminó mandandolo todo al carajo.. Me gustan para mi, para volver a leerlos y sostenerme de ellos. Son mi bocadillo sobre la cama.

Jamás respondió. Me quedé esperando por tres dias seguidos. Fue muy estúpido. Era algo que ya no le interesaba, y apuesto a mis últimos tragos de esa tarde que de haber sido yo en su lugar me habria quedado despierta aterrada de no saber conservar elocuentemente aquella plática.

Me preocupan mis sentidos, de ellos escribo y me lanzo sobre el vacío interminable que apenas dejaste. Estoy asustada. Hay mañanas en que no recuerdo ya tu rostro frente a el mío, los rayos del sol que caían directo en tus ojos claros.. ¿O eran castaños? Ahí voy de nuevo, puedes dejar de leer si lo deseas pero se me da bien hablar de ti, de lo que fuimos, es terrible lo sé, pero de nuevo tambien estoy sola, me parece increíble cómo puedo dejar un alma rota directo en su casa y regresar a la mía sin ninguna explicación. Eh visto atravesar sobre mí algunos golpes, ropa del cielo lanzada por el gruñón de mi padre, maullidos a las 6:00 AM.. ¡Malditas bolas de pelos! No siempre son dulces, sus ojos son más bonitos que los nuestros pero no pueden sentarse a mi lado y preguntárme ¿Porque escuchas música clásica todo el día? Eras un hombre afortunado.

Déjame aquí, déjame desvelada, un poco chorreada con las cuerdas atadas pero sin perderme la mirada. Terminemos con esto, ninguno de ustedes en esta habitación reconocería al amor aún si entrara. La ventana cada vez es más pequeña y un poco sin forma, tengo que correr.. Mañana por la mañana me abre lamentado de haberme fumado esta mierda.

Súplica de nuevo cariño..

A vuelto mi Amanda.. ¿Hace cuánto que no sabían de ella? También estoy emocionado. Me llegó su carta el viernes por la noche, parecía asustada por su regresó, mencionó algo de recoger sus cosas para su nueva casa, estoy seguro de que hablaba sobre la nuestra, o no comprendí muy bien.. La verdad terminó muy mal aquella carta, tal  vez sean los nervios o la nostalgia de su regresó, no tengo la menor idea, podría ocurrirle cualquier cosa y yo no podría darme cuenta de que es por mucho que la quiera. Suena cruel pero prefiero aceptarlo y darle una buena bienvenida. Quiero salir a la ciudad, encender un cigarrillo, y llegar corriendo al centro de la ciudad por flores. La anciana de la tienda me ha dejando escoger las más frescas y preciosas de toda la tienda, se que me notó feliz, dicen que los mayores pueden ver más allá de a lo que estamos acostumbrados a simple vista, o bueno, tal vez solo sea que siempre me llevo todas las docenas de lirios que encuentre, y ya me conozca. El color violeta medio aperlado hace siempre juego con su color de piel, me recuerdan tanto al lienzo de Van Gogh, una obra famosísima y perfumada que se acopla directo en mi corazón. Estoy fascinado de volver a verla. 

No sé cuánto se estará esforzando por no salir despavorida sobre el asfalto con ese vestido largo que le cae sobre sus tiernos hombros y tumbarme con un beso.. ¿Porqué no lo hace? Me rasure sin ningún corte en la cara, abroche mis botones como le gustan.. ¿Tan mal le parezco? Quizá, quizá ¡No! Regreso a darme su amor todavía. ¡Estoy seguro! Las flores no parecen emocionarla tampoco, ¿Habré comprado las equivocadas?.. Cada latido de mi corazón parece no detenerse. La última vez que me sentí así de alterado fue en el velorio de mi madre, fue un gran diluvio seco sobre mí alma no puedo negarlo pero ahí estaba mi Amanda.. Yo se que detestaba esos lugares, la muerte no parecia sorprenderla nunca, pero esa mañana se había escapado de su trabajo para estar de mi lado, para quedarse parada frente a el cuerpo de mi madre ya sin vida, solos, en silencio, no podía dejar ir a esa mujer a menos que aprendiera a jugar ajedrez, ese si que sería un gran problema. 

Caminé hacia ella y aflojó su cuerpo.. Seguía sin decirme nada así que le pegue un beso en la frente.. Se sentía cálida esta vez, y a los segundos se retiró dando un paso atrás.

¿Oh mi Amanda, de verdad todo el dolor que te eh causado sigue todavía en ti?

¿Podrás algún día perdonarme?

Nota-n suicida, podría ser gracioso.

Me siento impaciente, si supieras cuantos borradores eh dejado a medias, miles de espacios en blanco con un montón de mierda detenida sobre mí, comienza y mientras más los dejo ahí se vuelven solo una galleta vieja en mis bolcillos, una molestia. Algo extraño pasa con mis noches, siento todo lo malo cerca de mí, ya no soporto mí habitación, lo caliente de mí té sobre mis piernas se vuelve nostálgico, la oscuridad, la soledad bien trepada en mis caminatas de media noche donde salen huyendo los gatos me está matando, lo comprobé anoche.. Por favor, no me llames «triste» no creo estar haciendo algo bien, mi delirio a la demencia no me deja tranquila, se cuantas otras veces pude ignorar esto ¿Podría ser otra de mis estupideces reprimidas? Me parece imposible borrar, pensar y no llegar a ninguna parte, volver a borrar, y ser una puta carga de negatividad. Pretendo darte una respuesta.. si es mí trabajo, mis amigos, mí medicamento anesteciado de día o si son estas ganas brutales de quedarme aquí y ver quien no puedo ser. A la gente cercana le parece grandioso recordarme a quien necesito bajo mí cama, en mis comidas diarias y en mis “no tan buenos gustos en la vida”, no les parece normal.. como si para mí lo fueran esos malditos trajes grises con los que se van envueltos por toda la cuidad inquietos de rostros amargos, succionando solo en.. ¿Dinero? ¿Ganar? ¿Coger? Carajo.. si con eso no puedo lidiar, mucho menos con un hombre a mi lado, suelo volverme una explosión dominante y voy como niña gateando tan deprisa hasta que mis rodillas sangran, estoy cansada de curarlas, no me culpes de ser tan buen amante que siempre vuelves a marcharte.

 Y ahí voy de nuevo, volteando la hoja, disolviéndose junto a el pasado; Me regresa los callejones solos y el frío en todo el cuerpo como si lo tuviera merecido, como si Diciembre no me jodiera desde mi nacimiento. No puedo abandonar esto aunque mis dedos parezcan quebrarse en cada línea que avanzó, ya no espero encontrarle un sentido, si esta migraña no se detiene sería preferible pegarme un tiro directo en la cabeza, en la misma posición de mí cama, con la misma ropa que uso para dormir; Un suéter viejo y calcetines largos. Sin sospechas. Sin hacerle mucho caso a esta extraña que solo habla de «ansiedad» y no de muerte. Me hace sentir incómoda seguir esperandote, y no tener idea de para qué.. Quizá para una hermosa pelea o para pasar un buena noche sobre el sofá. Ya no importa.. mis ojos están por cerrarse y la sangre se vuelve escandalosa. Buenas noches.